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martes, 6 de abril de 2010 | By: Chiisa Yanagi

Historia #1

Ya que estoy y sin más preámbulos, os dejo un poco de la historia de Rokugán.


El inicio del mundo

¿Ves el circulo que he dibujado niño?, ¿dónde está su principio?, ¿dónde está su final?, por supuesto no puedes responder porque no hay respuesta para esa pregunta. Ha de haber un principio y un final, pero aquí no hay ninguno.

Igual que el círculo, esta historia no tiene principio ni final. Antes de este mundo había otro. Despues habra otro, y nuestras almas caerán en aquel, llevadas por el peso de nuestras grandes y pequeñas hazañas. Ése es el camino de las cosas, niño, un camino que debes aprender. Sólo conociéndolo hallarás la paz en este mundo de tristezas.

El inicio de este universo, como ha sido con todos, empieza en la nada. La nada estaba sola en el vacío, y así fue durante incontables años. Entonces, sin previo aviso, la Nada se dio cuenta de que estaba sola, y lo lamentó. Así se creó un tercio del mundo. Luego la nada se dio cuenta que deseaba un compañero. Así se creó otro tercio. Finalmente la Nada se dio cuenta de sus debilidades y creó el mundo, y se arrepintió, deseando deshacer lo que había hecho. El arrepentimiento de la Nada completó el mundo y lo hizo pleno.

Cuando la Nada habló el universo se hizo. Al principio, la materia era como un huevo cuya cáscara dura se hubiera roto y mezclado con la delicada yema. Lo delicado se separó de lo duro y ascendió aún más, pero parte de él dudó y se convirtió en el cielo y las nubes. El resto trepó durante lo que pareció una eternidad y creó el alto cielo. Lla materia dura cayó más y más hondo, no formando nada excepto el caso informe de una medusa. Y así fue durante muchos, muchos años.


El sol y la luna

Con la creación de los cielos vino la creación de los tres dioses cuyos nombres no pueden ser pronunciados. Reconocieron la necesidad de dar forma a la tierra bajo ellos, y juntos crearon a un hombre y a una mujer jóvenes para que le dieran forma y estructura. Para crear al hombre y a la mujer usaron sus nombres, y es por eso que ya no podemos pronunciarlos nunca más.

El hombre y la mujer nacieron en el cielo y miraron hacia abajo, hacia la tierra informe, viendo la necesidad de darle forma. Descendieron en un arco iris y se dieron cuenta de que era como una medusa. El hombre y la mujer se preguntaron cómo darle forma y se dieron cuenta de que la única forma de conseguirlo era darle nombre. Meditaron largamente sobre el nombre que darían al mundo, y cuando estuvieron listos besaron la tierra y susurraron su nombre. Mientras éste era pronuciado también lo fueron los suyos propios. La mujer se convirtió en Amateratsu, el Sol, y el hombre se convirtió en Onnotangu, la Luna.

Juntos flotaron por el cielo y sobre la recién nombrada tierra mientras ésta tomaba forma. La tierra se separó del mar y del suelo fértil crecieron las plantas. En los cálidos océanos los peces tomaron sus múltiples formas. En los cielos empezaron a crearse las Fortunas, nacidas de los sueños de las criaturas que dormían más abajo. La Luna y el Sol giraron en torno al mundo una y otra vez hasta que todas las criaturas escogieron su forma. Entonces descansaron y miraron la tierra. Para su sorpresa, algunas de las criaturas empezaron a contruir.

Hijos del Sol y la Luna

Desde el principio el Señor Luna había perseguido a la Dama sol por todo el mundo. Un día la atrapó, y mientras su luz se desvanecia las Naga cayeron, una por una, en un profundo sueño. Muchos mese después Dama Sol dio a luz a nueve hijos: Hida, Doji, Togashi, Akodo, Shiba, Bayushi, Shinjo, Fu Leng y Hantei. El Señor Luna supo que cualquier niño que llevara en sus venas los elementos del Sol y la Luna crecería para ser mayor que él. Por ello, a pesar de las protestas de la Dama Sol, engulló a los niños uno por uno.

Dama Sol tuvo que pensar con rapidez. Mientras Señor Luna engullía al primer niño dijo, "mi señor, ciertamente has de estar sediento tras semejante comida", y le ofrecio una taza de sake. Señor Luna le dio las gracias y la apúro. Depués de cada niño ella repitió su oferta y él la aceptó, sin saber que en cada taza había una gota de veneno nandando en el sake. Cuando cada niño iba a parar al estómago de Señor Luna, conforme los devoraba, se vertían incontables lágrimas de Dama Sol. A medida que caían lejos de los Cielos hacia la Tierra se mezclaron con la materia del aire y del viento. Finalmente, las lágrimas del Sol tocaron la tierra, y allí donde cayeron permanecen, silenciosas y dormidas.

Pronto Onnotangu quedó tan borracho y obnubilado que no se dio cuenta de que ella había remplazado al último pequeño Hantei por una roca. Señor Luna cayó en un profundo sueño y, mientras dormía, Amateratsu se llevo a Hantei y lo ocultó. Dama Sol explicó a su hijo que debía rescatar a sus hermanos y hermanas. Le entrenó en las artes del combate, preparandolo para el momento en que su padre despertara.

Se dice que pasaron muchos años, y también se dice que pasaron muchos siglos. Cuando Señor Luna despertó encotró a Dama Sol y al joven Hantei esperándolo. La batalla que tuvo lugar fue grande; al fin, Hantei abrió el vientre de su padre y los niños y sus entrañas cayeron a la tierra. Onnotangu intentó en el último momento aferrar a los niños, pero sólo atrapó al pequeño Fu Leng. Hantei cortó entonces la mano de su padre, rompiendo su presa y haciendo que Fu Leng (y la mano amputada de su padre) siguieran a sus hermanos y hermanas en su caída. Pero mientras Fu Leng caía consiguió en el último momento aferrar a Hantei, arrastrando a su hermano hacia abajo.

La sangre de la Luna cayó a la tierra, encontrándose con los charcos informes que las Lágrimas de Dama sol habían creado. Allí dónde se unieron la sangre y las lágrimas, se mezclaron, formándose un hombre y una mujer de cada uno de los miles de charcos.

Fu Leng cayó lejos de sus hermanos y hermanas, en una profunda grieta en el lejano oeste. Atrapado bajo tierra luchó por alcanzar la superficie, pero ya no era el mismo. Los muchos meses enterrado le habían otorgado un oscuro conocimiento que envenenó su cuerpo y su mente corrompiéndole en una burla retorcida de lo que fuera una vez.


El gran sueño de las naga*

Estos contructortes fueron llamados Naga, los hombre-serpiente. Eran capaces de cambiar su aspecto en muchas formas. Practicaban el arte y la guerra igual que los hombres de hoy en día, pero en la era de las Naga no había hombres. También adoraban a las Mil Fortunas que bailaban en las estrellas y en las montañas cubiertas de nieve, igual que hacemos nosotros en la actualidad. Reconocían que la mayor de las Fortunas era la diosa del Sol, la que llamamos Amateratsu.

Sabían que llegaría un tiempo en que la Diosa del Sol, se echaría a dormir y, por tanto, ellos también. Pero les preocupaba poco, pues su gente se había dedicado a la contemplación silenciosa, satisfecha con la creencia de que su civilización sobreviviría a cualquier catástrofe que pudiera sobrevenir. Eran orgullosos e infantiles, y esa fue su perdición. El gran sueño llegó, pero no cuando ellos esperaban, y cuando el Señor Luna atrapó a la Dama Sol la Era del hombre sustituyó a la era de las Naga.






*Fuera de Rokugán.
Las nagas son serpientes semidivinas hindúes con cara humana.
Solían encontrarse como serpientes de agua en una región acuosa de Pakistán.
Son seres de gran encanto, lo que les hace muy poderosas sin necesidad de recurrir a la violencia.
En la mitología fantástica encontramos más tipos de nagas, aparte de la naga acuática.
Son seres de sangre fría que poseen bonitas escamas y ojos grandes y brillantes, casi luminiscentes, y que pueden medir de 3 a 6 metros.

Las nagas son extremadamente inteligentes, sabias y pacientes.

Son capaces de pasar horas inmóviles o moverse rápidamente cuando es necesario. Descansan en un estado semiconsciente por lo que son muy difíciles de sorprender.

Habitan en climas cálidos. No suelen alejarse de sus guaridas, que son agujeros profundos o alguna ruina oscura. Preparan en su territorio trampas para los intrusos, a los que primero atacan con magia, y si se les agota, atacan con su mordedura venenosa.

Existen 3 tipos de nagas:

Naga acuática: De color verde esmeralda, tiene dibujos reticulados marrones y ojos verdes. Suele habitar en aguas dulces. Son neutrales, por lo que rara vez atacan a no ser que se vean amenazadas.

Naga guardiana: Posee un aroma floral característico, ojos dorados y escamas verde-doradas. Es de naturaleza noble, por lo que suele avisar a los intrusos e incluso los entierra después de la batalla. Es capaz de escupir veneno y matar así, aunque también puede usar la mordedura y la constricción.

Naga espíritu: De todas las nagas, ésta es la que posee los rasgos faciales más humanos. Tiene pelo y ojos castaños y sus escamas son negras y rojas. Son perversas y causan daño a cualquier ser que se encuentran, y a menudo, sin avisar. Estas nagas no son lo suficientemente fuertes como para ejercer la constricción, pero poseen una mirada capaz de paralizar.



3 comentarios:

Kizoku Nozomi dijo...

Sobre las Nagas es lo que más me intriga e interesa.
Por cierto, su mon nunca lo vi, está chulo. ^^

Hugo dijo...

Este lo vi por encima hace tiempo. Suena interesante pero coincido con Kizoku con las Naga. Están dormidas pero se podría ver alguna en la historia. O eso querría.

Jose Luis Fuentes Montijano dijo...

Que interesante la ampliación final sobre las Naga, o es los Naga?

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